sábado, 29 de septiembre de 2012

¡Ave César!

En los menos de 100 días que le faltaban para dejar ignominiosamente su cargo como Presidente al que millones de mexicanos suponen que llegó de manera ilegítima y en forma chueca, el Presidente de las derechas de México Felipe Calderón pudo haber hecho algo para tratar de compensar así fuese un poco el mucho mal que hizo. De acuerdo con el analista Ortiz Tejeda de LA JORNADA, basta con mirar lo hecho por el Presidente socialista de Francia, Francois Hollande, en sus primeros 56 días en el cargo después de que el derechista Nicolás Sarkozy fuera echado por los electores por la puerta trasera (no se pudo sostener pese a que sus correligionarios de derecha ultraconservadora parecen haber estado detrás de lo que se antoja como un complot magistralmente elaborado para impedir que un judío pudiera convertirse en el primer Presidente de Francia en el 22012):

- Suprimió 100 por ciento de coches oficiales y los ha subastado. Lo recaudado se destinó al Fondo de Bienestar y será distribuido a las regiones con mayor número de suburbios ruinosos.

- Envió un documento (12 líneas) a todos los organismos estatales dependientes de la administración central, en el cual comunicaba la abolición de los “vehículos de empresa”. “Si un ejecutivo que gana 650 mil euros al año no puede permitirse el lujo de comprar un coche con sus ingresos, quiere decir que es demasiado ambicioso, que es estúpido o que es deshonesto. La nación no necesita ninguna de estas tres figuras”. Trescientos 45 millones de euros salvados de inmediato y trasladados a crear (apertura 15 de agosto 2012) 175 institutos de investigación científica de avanzada y alta tecnología, asumiendo la contratación de 2 mil 560 jóvenes científicos desempleados “para aumentar la competitividad y la productividad de la nación”.

- Abolió el concepto de paraíso fiscal (definido como “socialmente inmoral”) y promulgó un decreto presidencial de urgencia estableciendo un porcentaje de aumento en la tributación para todas las familias que, netos, ganan más de 5 millones de euros al año. Con ese dinero ha contratado a titulados que estaban desempleados: 6 mil 900 desde el primero de julio de 2012, y luego otros 12 mil 500 el primero de septiembre como profesores en la educación pública.

- Privó a la Iglesia de subsidios estatales por 2.3 millones de euros que financiaban exclusivos colegios privados y ha puso en marcha (con ese dinero) un plan para la construcción de 4 mil 500 jardines de infancia y 3 mil 700 escuelas primarias, iniciando un plan de recuperación de la inversión en la infraestructura nacional.

- Estableció el “bono-cultura” presidencial, mecanismo que permite a cualquiera no pagar impuestos si se constituye como cooperativa y abre una librería independiente. Debe contratar al menos a dos titulados de la lista de desempleados, con el fin de ahorrar dinero del gasto público y realizar una contribución mínima al empleo y al relanzamiento de nuevas posiciones sociales.

- Abolió todos los subsidios gubernamentales a revistas, fundaciones y editoriales, sustituyéndolos por comités de “emprendedores estatales” que financian acciones culturales sobre la base de la presentación de planes de negocios relacionados con avanzadas estrategias de mercado.

- Puso en marcha un procedimiento que ofrece a los bancos una elección (sin impuestos): quien proporcione préstamos blandos a empresas francesas que produzcan bienes recibe beneficios fiscales. Quien ofrece instrumentos financieros paga una tarifa adicional: lo tomas o lo dejas.

- Redujo 25 por ciento el sueldo de todos los funcionarios del gobierno y 40 por ciento el de los de alto nivel que ganan más de 800 mil euros por año. Ha propuesto 32 por ciento para los diputados. Con esa cantidad ha establecido un fondo que ofrece garantías de bienestar a las “madres solteras” en condiciones financieras difíciles, garantizándoles un salario mensual por un periodo de cinco años, hasta que el niño vaya a la escuela primaria, y tres años si el niño es mayor. Todo ello sin modificar el equilibrio del presupuesto.

Cosas como éstas son las que pudo haber hecho Felipe Calderón al empezar su sexenio en lugar de arrojar a México a una guerra estúpida que le costó a la Nación más de 10 mil muertos al año. Pero no solo no las hizo en sus primeros 100 días en el cargo, ni siquiera las empezó a hacer en los 100 días que le quedaban (¿Ya para qué?, podría responder la cínica derecha ultraconservadora). Por lo contrario, antes de ser relevado por su sucesor en la silla presidencial, Felipe Calderón no escatimó los pocos meses que le quedaban como Presidente de México para alabarse a sí mismo revelándole al pueblo de México cómo después de cinco años de guardar estoicamente silencio expuso heroicamente su vida y cómo tuvo que sortear casi casi al estilo de James Bond los grandes peligros a los que expuso su valiosa figura en aras del bienestar y la felicidad de un pueblo ingrato que no quiso agradecerle su enorme valentía refrendando al PAN por un tercer sexenio en el poder (en su presuntuosa jactancia para elogiar con creces su valor y los peligros que enfrentó, Felipe Calderón minimizó el hecho de que el Presidente de México es el hombre mejor protegido de México (y posiblemente del mundo entero) por el Estado Mayor Presidencial, y en muchas ocasiones no era posible acercarse a él ni siquiera a un kilómetro de distancia en virtud de las diversas vallas de protección montadas por los militares para proteger su valiosa vida). Para su infortunio, los relatos tardíos acerca de los grandes peligros que enfrentó heroicamente tuvieron como efecto colateral exhibir la enorme pobredumbre y corrupcion que caracterizó no solo a los demás panistas sino a su propio gobierno:

El atentado a Calderón
Raymundo Riva Palacio
Analista político
22 de agosto del 2012

El presidente Felipe Calderón jugó ampliamente con la opinión pública esta semana. Durante uno de los festejos para celebrar sus 50 años el sábado pasado, narró una historia dramática de cómo tuvo una seria amenaza de muerte del narcotráfico en la primera parte de su gobierno, durante un viaje que realizaría por el noreste del país. Era tan seria, le dijo a sus convidados, que videograbó incluso un mensaje para sus hijos en caso de que fuera asesinado. Su infidencia acaparó los titulares de la prensa, aunque en realidad sólo había reciclado –mucho mejor aderezada– una vieja noticia.

El frustrado atentado contra el Presidente fue revelado hace tres años por el jefe antidrogas de la Policía Federal, Ramón Pequeño, cuando presentó a la prensa a Dimas Díaz Ramos, operador financiero de Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los jefes del Cártel del Pacífico, a quien, dijo, le encomendaron “los pormenores para un posible atentado”.

Nunca explicó cómo se pensaba realizar ese ataque que, por la forma como lo planteó el Presidente, parecía que dispararían contra su avión.

El problema de la versión es que no cuadra. Si iba a viajar hacia el noreste, territorio del Cártel del Golfo y Loz Zetas, peleados con el Cártel del Pacífico, ¿por qué un atentado en esa zona? El presidente no resolvió la inconsistencia –por ejemplo, explicar que era para calentar el territorio enemigo–, ni tampoco precisó si el atentado sería en el aire, dado que no existe información que alguna banda criminal mexicana tenga misiles tierra-aire. Pequeño dijo en su momento que el ataque se pensó como una “reacción desesperada” de Zambada ante la incautación de un cargamento de cocaína en Manzanillo en 2007, que fue desmentido por el propio capo en un mensaje enviado a través de Proceso.

Las incongruencias no son las relevantes en función de lo que sucedió después. Lo más importante, porque es lo concreto que nunca se resolvió, es lo que sucedió con los responsables de la aduana por donde entró aquél cargamento de 23.5 toneladas de cocaína el 30 octubre de 2007, considerado como el mayor aseguramiento de droga en la historia mundial. Lo que sucedió ahí sigue siendo un misterio.

La cocaína llegó en un buque llamado “Esmeralda” procedente de las Islas Marshall, y fue detectado por la DEA, que informó a la Marina. Durante un mes los marinos vigilaron la droga en espera que fueran recogidos y descubrir la red de corrupción en el puerto, pero nadie los reclamó. Se sospechó siempre que al saberse de la operación de inteligencia de la Marina en los mandos del puerto, se prendieron las alertas que frustraron los arrestos. El operativo en Manzanillo no condujo a ninguna investigación, algo muy distinto al que 25 días antes, en el puerto de Altamira, en Tamaulipas, sucedió.

En Altamira el Ejército aseguró 12 toneladas de cocaína y la Policía Federal detuvo a cinco presuntos narcotraficantes y arraigó a nueve funcionarios aduanales para investigarlos y deslindar su responsabilidad. Nadie en Manzanillo resultó responsable de nada, aunque el personal aduanal había aprobado la salida de dos contenedores con la droga. El administrador de la Aduana era Héctor Armando Mejía, quien minutos después de darse el decomiso, se resguardó en la Zona Naval. Nunca más regresó a su oficina y luego se dijo extraoficialmente que fue trasladado a la Ciudad de México por razones de seguridad.

Su segundo en la Aduana era Ardelio Vargas Carrillo, hijo de Ardelio Vargas Fosado, en ese momento director de Inteligencia de la PGR, uno de los funcionarios más protegidos del entonces procurador Eduardo Medina Mora, y actual secretario de Seguridad Pública de Puebla.

El jefe de ambos era Luis Roberto Patrón Arregui, de una familia sinaloense que había invertido en la campaña presidencial de Felipe Calderón, y que fue director de Innovación y Calidad del SAT, hasta que renunció tiempo después al ser involucrado en el caso de Zhenli Ye Gon.

Nadie sabe qué pasó con ellos. Nadie habla ya de ese decomiso ni de los enormes nombres involucrados. La reciente revelación de Calderón revive la memoria sobre aquél episodio, paradójicamente, uno de los grandes déficits de combate al narcotráfico que heredará su gobierno.

En relación al supuesto y presunto atentado con el cual un Felipe Calderón dizque muy dispuesto al sacrificio en aras de la Patria presuntamente estuvo a punto de morir heroicamente e ingresar a los libros de Historia como mártir de la derecha  ultraconservadora de México, el siguiente columnista resalta lo bizarro del asunto:

Cien días para el fin de la pesadilla
Chapoteando en sangre
Humberto Musacchio
Revista Siempre!
25 de agosto del 2012

Alarmantes, por calificarlas de algún modo, son las cifras que dio a conocer Felipe Calderón sobre las víctimas de accidentes de tránsito, las que, dijo, sitúan a México “entre los peores” países en materia de seguridad vial, pues son 16 mil las muertes que producen anualmente los siniestros automovilísticos, ascienden a un millón las personas que resultan con lesiones y a 40 mil las que sufren discapacitación permanente, además de que los daños materiales suman 150 mil millones de pesos.

Como suele suceder en Mexiquito, quien denuncia tal situación es precisamente el hombre que en los últimos seis años ha sido en principal responsable de lo que ocurre en el territorio nacional.

Pero la incongruencia no para ahí, pues se echará a andar una campaña de seguridad vial en la que Checo Pérez y otros pilotos de carreras impartirán conferencias en universidades, donde seguramente enseñarán cómo tomar una curva a 200 kilómetros por hora.

Otras cifras que dan escalofrío las aportó el lunes 20 el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, la agencia que lleva los números oficiales, según la cual en los últimos cinco años se han producido 95 mil asesinatos a lo largo y ancho de la nación, de los cuales 27 mil ocurrieron en 2011, información que choca con la que han dado a conocer diversas dependencias del Ejecutivo federal, como el Cisen, para el que fueron menos de 12 mil las muertes dolosas del año pasado.

A la cifra de 95 mil muertos en cinco años, la verdadera, hay que agregar, una vez que se den a conocer, las de lisiados, lesionados, huérfanos y viudas que ha dejado este sexenio. Para mayor abundamiento, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en una de las paletadas de cal que da de vez en cuando, acordó que se considere como víctimas a los familiares de los asesinados, con todos los derechos para litigar, lo que obligará a que se diriman en el fuero civil y no en el militar los juicios contra miembros de las fuerzas armadas que hayan privado de la vida a civiles.

Con el país chapoteando en sangre, suena a ofensa que Calderón informe con todo desparpajo de un supuesto atentado en su contra que frustraron sus cuidadores. Para decenas de miles de familias mexicanas debió sonar a burla que el hombre más protegido de México se dijera objeto de un agresión, así haya sido en grado de tentativa. Pero no debería extrañarnos en un sexenio sin brújula y sin conciencia de la realidad, cuando a falta de políticas eficaces de seguridad lo que hay es ineptitud e improvisación. Por fortuna, faltan cien días para que termine la pesadilla.

Obviamente, hay muchos que no se tragan las “revelaciones” del presunto atentado en contra de la vida de Felipe Calderón, como es el caso de la siguiente analista:

La historia fantástica de un intento de asesinato
A decir del presidente Felipe Calderón
Yazmín Alessandrini
Revista Siempre!
25 de agosto del 2012

La política y aquellos que viven de ella, cuando menos en nuestro país, están nutridos de una impresionante capacidad para retar la ficción más disparatada que pudiera ocurrírsele a los genios de la industria cinematográfica hollywoodense.

Lo anterior viene a colación porque, una vez más (¿ya cuántas van?) nos han venido a envolver con historias muy poco creíbles, cuyo objetivo primordial es distraernos de asuntos que afectan directamente a todos y cada uno de los mexicanos que vivimos en este país.

En esta ocasión el protagonista resultó ser nada menos que el presidente Felipe Calderón, quien aprovechó el marco de su cumpleaños número 50 (último que celebrará en Los Pinos) para contarnos (bueno, a mí no me lo contó, porque no fui invitada al ágape, pero lo leí en las crónicas periodísticas) que al principio de su administración uno de los tantos cárteles del narcotráfico que agobian a México decidió atentar contra su vida, durante una gira de trabajo por Tamaulipas, pero que gracias a Dios y al Estado Mayor Presidencial no ocurrió nada. Sin embargo (como en los más emocionantes filmes de Hollywood), antes de volar tuvo la atingencia de grabar un emotivo video para que sus hijos lo recordaran como un hombre echado pa’lante y chambeador…

O sea, el primer mandatario se guardó durante cinco años un asunto de Estado al que estaba obligado de informar a toda la opinión pública, lo que ha levantado las suspicacias de muchos mal pensados que ven en este episodio el mismo manejo que se ha dado en asuntos como el secuestro a Diego Fernández Cevallos, ocurrido en mayo de 2010 y la milagrosa recuperación de Alonso Lujambio Irazábal del cáncer de médula ósea que le fue diagnosticado en noviembre del año pasado y que prácticamente hizo que a todos se les olvidará el “nadie sabe, nadie supo” de temas tan espinosos como los festejos del Bicentenario y la Estela de Luz.

¿Cuál fue la intención del presidente Calderón Hinojosa de “informar” sobre el intento de atentado a su persona cuando el fin de su gestión prácticamente ya está a la vuelta de la esquina? Realmente no sabemos. ¿Habrá querido levantar la expectación de sus potenciales lectores respecto al libro de memorias que en breve publicará, según adelantó?, ¿buscaba acaparar reflectores una vez que estamos a sólo unos días que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación valide el triunfo de Enrique Peña Nieto y eso lo convierta en presidente electo?, ¿se estaban aburriendo los comensales en el festejo de su cumpleaños y quiso animarlos un poco? ¡Vaya usted a saber!

Pero, al igual que con el plagio al Jefe Diego, tan lleno de inconsistencias y contradicciones al momento de ser manejado por todos aquellos que se involucraron en éste y con el mieloma de Lujambio Irazábal, que oportunamente cedió para que el exsecretario de Educación Pública ya esté más que listo para rendir protesta como senador de la 62 Legislatura el próximo miércoles, “así sea en silla de ruedas”, según dijo; este intento de atentado al Presidente de la República suena a una más de las historias fantásticas a las que los panistas se acostumbraron a contarnos durante este sexenio.

Y el Oscar es para …

El siguiente análisis adquiere relevancia al considerar lo anterior:

Calderón, los delirios del fin de sexenio
Jenaro Villamil
Agencia APRO
21 de agosto del 2012

No son las profecías mayas. Tampoco una epidemia de influenza. Es el fin de sexenio. El ocaso de la locura de alto impacto social. Y en este periodo tormentoso, la leyenda mexicana dice que los tlatoanis (o quienes pretendieron sentirse así), enloquecen, se erigen automonumentos, al tiempo que cobran venganzas como usureros del poder.

Díaz Ordaz le decía al espejo si sólo era feo o también genocida. López Portillo se comparó con un perro para defender una moneda devaluada por él mismo. Echeverría se comparó con rey malasio tras expulsar a un grupo de reporteros encabezados por Scherer del Excélsior. Salinas prometió que gobernaría durante 24 años y asesinaron a su candidato y a su excuñado, mientras él asesinó al futuro. Zedillo lanzó al vacío a su partido, para salvarse él mismo. Vicente Fox quiso canonizar la silla bicéfala con su esposa compulsiva y ambiciosa y ordenó desaforar a López Obrador por una calle mal construida.

Ahora, Calderón –mejor conocido como “el espurio”– nos receta el final de una tragicomedia sexenal. No le bastaron los 70 mil muertos, las decenas de miles de desaparecidos, los siete millones de desempleados, las “manos sucias” que contrastaron con su lema de manitas limpias, sus dos secretarios de Gobernación muertos (¿o asesinados?), la destrucción del PAN (que se fue al tercer lugar tras dos sexenios de infamias) y el consentimiento del fraude electoral del 2012 sin que las instituciones a su cargo evitaran nada.

Uno no sabe si padece Delirium Tremens o si está releyendo a Edgar Allan Poe. He aquí algunas muestras de sus delirios de fin de sexenio.

1.-Y como no había grabado ningún video en medio de un incendio decidí olvidar que era el primer mandatario y me volví en un jefe de familia.

“El presidente Felipe Calderón reveló que al año de haber iniciado su administración el Estado Mayor le notificó de una amenaza de atentado en el avión que lo llevaba a una gira, pero de todas formas decidió realizar el viaje, aunque antes de ello, grabó un mensaje para sus hijos (¿Fue otra superproducción de García Luna? ¿Por qué no decidió quién iba a sustituirlo?, la R. en plan de thriller).

Y les dijo, según las crónicas:

“Dejé mi testimonio de que había vivido con intensidad, con alegría, plenamente y que estaba satisfecho de lo realizado”.

(Nota de La Jornada, 19 de agosto 2012, p. 11).

2.-Y si de metáforas pobres hablamos, ésta da pena ajena.

The Economist asegura que México golea 4 a 2 a Brasil…en crecimiento económico”.

(Twitter de Felipe Calderón, 29 de agosto 2012).

3.-¡Esto es valentía, lo demás es pura vanidad!

“Cuando no son los principios los que rigen el proceder de cualquier institución, sea privada o pública, se corre el gran riesgo de hacer lo que el señor (Joaquín) Vargas hace: calumniar, difamar, tergiversar y engañar (Le sugerimos más verbos: desestabilizar, chismear, alterar, rastrear, confesar, y un largo etcétera, la R. inspirada), con el simple objeto de alcanzar sus metas económicas (Los otros sólo quieren alcanzar sus metas de rating, la R. en plan de Madre Teresa de Televisa).

“El intento de imponer intereses financieros por encima de los de México (Ups, ¿habla acaso de HSBC, Wal Mart, Soriana y los grandes “lavadores de dinero”?, la R. suspicaz) es inadmisible para el gobierno federal. No se cederá frente a la presión y el chantaje, al tiempo que nos reservamos la valoración de proceder conforme a derecho (Menos mal que prometen proceder derecho, después de proceder tan chueco, la R. lógica)”.

(Comunicado de Presidencia de la República, en respuesta a la conferencia de MVS, 17 –agosto-2012).

4.-Sin Comentarios. Estas palabras fueron pronunciadas en una entidad que tuvo mil 66 ejecutados en un año.

“De corazón le digo a Durango que ojalá los sigan tratando tan bien como yo los traté, ojalá le sigan dando el mismo presupuesto de carreteras, como yo les he dado, va a estar difícil, pero ojalá. No quiero ser como aquel poema de Becquer que en materia de cariño dice: desengáñate, ¡así no te querrán!”.

(Felipe Calderón Hinojosa, durante su gira del adiós por Durango, 15 de agosto 2012).

5.-Y seamos campeones en simpatía, en carisma, en malos chistes.

“Como somos campeones, medalla de oro de futbol (¿Somos? Suena a manada señor presidente, diría el Filósofo de Güemes, autor de cabecera de los oportunistas, la R.), seamos campeones en todo lo que nos propongamos (en ejecuciones, en desempleados, en desaparecidos, en periodistas muertos, en expedientes sin resolver, en impunidad, etc. La R. en plan de Récord).

(Felipe Calderón durante su gira inspiradora en Durango, 15 de agosto 2012)

Como justa recompensa a su “enorme grandeza” y los “enormes sacrificios en aras de la Patria”  que hizo el Presidente saliente, sacrificios que supuestamente superaron con creces todos los sacrificios a los que fue sometido el pueblo de México en sus seis años de infecundo gobierno, el Presidente de las derechas y ultraderechas de México reclamó para sí de “un pueblo agradecido” el justo premio al que siempre se creyó merecedor, algo que tenía que ser digno de él y estar a la altura de su “mil veces glorioso legado”, porque el gigante entre los gigantes “no merece menos” y aún así todavía el pueblo de México le sale debiendo:

El retiro de Calderón: $215 mil al mes y 45 miembros del Ejército, 22 de Marina y 23 asistentes; y no es todo
Sinembargo.mx
12 de septiembre del 2012

Felipe Calderón tendrá un retiro de oro. El 1 de diciembre, en cuanto entregue el Poder Ejecutivo a Enrique Peña Nieto, recibirá lo que ningún presidente en el mundo, de acuerdo con datos revelados por MVS, Excélsior, Proceso y el periodista Daniel Lizárraga.

Sólo de sueldo, recibirá 215 mil pesos mensuales, aproximadamente.

Tendrá a su disposición 45 elementos del Ejército: un general, cuatro jefes de tropa, ocho oficiales y 32 miembros de tropa.

La Marina, por su parte, le proporcionará de manera vitalicia 22 elementos: dos almirantes, cuatro oficiales y 16 miembros de tropa.

Pero no sólo eso. Tendrá derecho a otros 23 empleados administrativos, así como un aguinaldo anual de 43 mil pesos, un seguro de vida por 8 millones de pesos y un seguro de gastos médicos mayores para él y para su familia hasta por 390 mil 600 pesos.

“Ningún país tiene un sistema tan generoso, esto no sucede en ningún país de América Latina”, dijo Daniel Lizárraga en el noticiario de Carmen Aristegui.

Calderón dijo a periodistas durante su viaje a Rusia que no rechazará la pensión vitalicia, como lo hizo Ernesto Zedillo.

“El gobierno federal destinó al pago de pensiones, escoltas y personal de apoyo de los ex mandatarios poco más de 209 millones de pesos”, según Proceso. (http://www.sinembargo.mx/11-09-2012/363384)

Pero... ¿no eran precisamente abusos como estos algo contra lo cual tronaban los adalides de la derecha ultraconservadora antes de “sacar al PRI de Los Pinos” en el año 2000? Bueno, esos eran otros tiempos, y lo que antes era motivo de discursos viscerales de pronto se convirtió en algo plenamente justificable cuando el PAN dejó de ser “leal oposición” para apoderarse del gobierno federal de México dándole promesas luminosas (y atole con el dedo) al pueblo. ¡Y así querían seguir en el poder por lo menos 100 años más, o de ser posible por siempre! No hubo un solo panista que reclamara indignado tantos privilegios concedidos a un solo hombre. Será porque, de acuerdo al sexto y último informe de gobierno de Felipe Calderón, gracias a su estancia en el poder se vuelve necesario reescribir todos los libros de Historia para hablar de un México “antes de Felipe Calderón” y otro México “después de Felipe Calderón”, al usar expresiones tales como “nunca antes tantos mexicanos”, “nunca antes en la Historia de México”, “hemos fortalecido como nunca antes” y “como nunca antes en nuestra Historia” (esto último lo presumía Calderón en su cuenta de Twitter). Bueno, en rigor de verdad, se puede partir de una máxima que sin duda alguna es incuestionablemente cierta y que ningún demógrafo va a poner en tela de duda:

“Hay más mexicanos viviendo en México en el 2012 que los que había cuando Felipe Calderón tomó la Presidencia de México seis años atrás en el 2006. Nunca antes había habido tantos mexicanos en México como los que hay al concluír el sexenio de Felipe Calderón.”

Esto es incuestionablemente cierto, y de esta verdad irrebatible parten todas las demás sofisterías usadas en la propaganda oficialista:

“Nunca antes había tantos universitarios graduados como profesionistas como los que hay al concluír Felipe Calderón su sexenio.”

“Nunca antes había tantas escuelas como las que hay al concluír Felipe Calderón su sexenio.”

“Nunca antes había tantos hospitales como los que hay al concluír Felipe Calderón su sexenio.”

“Nunca antes había tanta producción de alimentos como la que hay al concluír Felipe Calderón su sexenio.”

Como también es cierto que la tecnología ha ido evolucionando, y gracias a ello al finalizar el sexenio de Felipe Calderón había más computadoras más potentes y veloces en los hogares mexicanos que las que había al iniciar Felipe Calderón su administración. Y así por el estilo. A esta forma de hacerse propaganda a expensas de méritos obviamente ajenos se le puede aplicar la crítica que utilizó en contra del dictador Porfirio Díaz el periodista norteamericano John Kenneth Turner en su libro México bárbaro en donde asienta:

¿Ha “hecho” Porfirio Díaz el México moderno? ¿Acaso México es moderno? A duras penas. México no es moderno ni industrialmente, ni en materia de educación pública, ni en su forma de gobierno. Industrialmente se halla atrasado por lo menos en 25 años respecto a los últimos adelantos; en materia de educación pública, su atraso es por lo menos de 50 años, y su sistema de gobierno es digno del Egipto de hace 3 mil años.

Es verdad que México ha logrado ciertos avances en algunos aspectos, sobre todo en el industrial, durante los últimos 34 años; pero en este solo hecho Porfirio Díaz no significa ninguna fuerza impulsora. Para demostrar lo contrario, ¿no sería necesario probar que México ha avanzado más de prisa que otros países en ese periodo? Y si llega a demostrarse que su progreso ha sido más lento que el de casi cualquier otra de las grandes naciones del mundo en los últimos 34 años, ¿no seria lógico atribuir a Díaz por lo menos algo de esa fuerza
retardatoria?

Considérese lo que eran los Estados Unidos hace 34 años y lo que son hoy, y hágase la misma consideración respecto a México. Considérese que el mundo ha sido reconstruido, industrialmente, en los últimos 34 años. Para hacer la comparación irrefutable, dejemos a un lado a los Estados Unidos y a los países europeos y comparemos el progreso de México con el de otros países latinoamericanos. Entre las personas que han viajado con frecuencia por Argentina, Chile, Brasil y aun Cuba, existe la opinión coincidente de que México es el más atrasado de los cinco..., en materia de gobierno, en materia de educación pública y aun de industrialización. ¿Quién hizo a la Argentina? ¿quién hizo a Chile? ¿Quién hizo al Brasil? ¿Por qué no encontramos un “hacedor” de estos países? Lo cierto es que la modernización que México ha logrado durante los últimos 34 años tiene que atribuirse a la evolución, es decir, al progreso general del mundo, y de ningún modo a Porfirio Díaz. En general, éste ha sido una fuerza reaccionaria, y sus pretensiones de progresista se fundan sobre un hecho: haber “alentado” al capital extranjero.

Al acercarse el ocaso de su calderonato, para el monarca sexenal resultó injusto que un país como México se privara de la enorme sapiencia y la colosal grandeza de uno de los más excelsos Presidentes que ha tenido México en toda su Historia, o mejor dicho el Presidente más grande que ha tenido México en toda su Historia, el Presidente del “antes” y “después”, es por ello que no vaciló en advertir que a través de sus “consejos” y manipulaciones imperiales tenía planeado seguir manejando las riendas del poder para poder seguir “sirviendo a México” por muchos años venideros:

Amenaza Calderón con seguir “sirviendo a la patria”
Inesperadas y mutuas felicitaciones
Félix Fuentes

Revista Siempre!
8 de septiembre del 2012

Al menos dijo que, como ciudadano, “va a seguir sirviendo a la patria”. Por unos instantes estremeció Felipe Calderón con su amenaza servicial, pues todos estamos cansados de tantos sacrificados por México. El michoacano tuvo la oportunidad de engrandecer la nación y no lo hizo porque en su sexenio se ha dedicado a hablar y hablar y mentir y mentir.

Ni pensar qué el panista tenga la más ínfima cabida en el gobierno de Enrique Peña Nieto, así hayan cruzado felicitaciones, o porque el candidato tricolor recibió la constancia de presidente electo o porque Calderón rindió su sexto informe.

El sexenato que llega a su fin fue francamente mediático, de multimillonarios costos en pagos de publicidad, la cual hartó y todavía enferma, nada más de escuchar la voz presidencial. Fue un exceso, superior al del populista Luis Echeverría.

El propio Calderón, encerrado en sus aposentos palaciegos, no ha de estar enterado de los horrores que la mayoría de los mexicanos escuchamos sobre ejecuciones dantescas, de decapitados, colgados de puentes y árboles, o genitales destrozados.

Se ha pretendido echar al olvido el fusilamiento de 72 inmigrantes en San Fernando, Tamaulipas, o los 45 torsos humanos sin cabezas y cercenados de brazos y piernas en Cadereyta, Nuevo León, o los más de 300 cadáveres inhumados en fosas clandestinas de Durango.

Son ejemplos de las miles y miles de matanzas colectivas en Chihuahua, Nuevo León, Durango, Coahuila, Tamaulipas, San Luis Potosí, Guerrero, Zacatecas, Jalisco, Michoacán y Veracruz, entre otras entidades. Sobre esto pretende aconsejar Calderón a Peña Nieto que continúe la lucha contra la delincuencia. Debe hacerlo, pero con estrategia inteligente.

El gobierno panista dejó de contar los cadáveres u oculta las cifras horrendas. De ello ha dicho, incontables veces, que los caídos se deben a las guerras entre mafias y no reconoce los miles y miles de inocentes abatidos bajo la constante lluvia de balas.

Eso por cuanto a inseguridad. En otro rubro, Calderón presume que su gobierno fue el de la infraestructura. Se olvidó del “sexenio del empleo”, otro fracaso mayúsculo. ¿Y cuáles son las obras monumentales, o dónde están los “más de 19 mil kilómetros de carreteras, “el doble de las realizadas en dos sexenios”? No las mencionó por ser inexistentes.

Suena a burla la alusión sobre avances educativos y afirmar que hoy las “plazas docentes no se venden ni se regalan”. La república entera e instituciones internacionales lo dicen: la educación básica está en los más bajos índices de su historia y la imparten “profesores” holgazanes y reprobados en exámenes de admisión.

Es realmente cínica la versión de las plazas educativas, cuando se repite constantemente que la lideresa Elba Esther Gordillo dispone de 23 mil aviadores, unos son escoltas y los más dedicados al espionaje y al trabajo sucio de la política. Es la gigantesca lacra de la nación. Son los maestros de estos días.

Ha sorprendido el extraordinario afecto surgido entre el presidente saliente y el sucesor. No eran esperadas las mutuas felicitaciones, lo cual advierte que Calderón se queda en México y no buscará chamba en Texas, a donde viajó con ese propósito.

No tardará Andrés Manuel López Obrador en criticar esa camaradería. Volverá a decir que el PRI y el PAN son lo mismo, el prian.

También Vicente Fox levantó el dedo y recomendó a López Obrador no perturbar la marcha del país con sus movilizaciones, a fin de que el nuevo gobierno plantee sus ideas. Recordó el decálogo de Peña Nieto y espera que las cosas se cumplan.

En esto ni en cuentan toman a la reaparecida Josefina Vázquez Mota y resulta que Fox y Calderón están de pleito, pero se esmeran por quedar bien con Peña Nieto, cada uno por su lado.

Felipe Calderón no solo fue su mejor glorificador ensalzándose a sí mismo cada vez que podía en las ceremonias públicas y en los cientos de millares de anuncios oficiales transmitidos a todas horas del día por el duopolio televisivo. También quiso que otros amigos y colaboradores suyos de la derecha compartieran con él algo de las glorias de haber usufructado el poder federal. Para ello, tuvo la ocurrencia de ordenar que se les construyese bustos de bronce a tres personajes prominentes que fallecieron “en el cumplimiento de su deber, ofrendando y sacrificando sus vidas por México”. No, no se trata de soldados fallecidos peleándole a Felipe Calderón su guerra de legitimación en contra del narcotráfico, para ellos no hubo bustos de bronce en el sexenio calderonista. Se trata de tres prominentes panistas, dos de los cuales fallecieron en accidentes aéreos (y uno de los cuales ni siquiera nació en México), mientras que el otro ni siquiera ocupó puesto alguno con Felipe Calderón y murió no pelando en el campo de batalla en contra de algún invasor extranjero como el propagandista gachupín de la ultraderecha Antonio Solá sino que murió de cáncer. En pocas palabras, se trata de panistas renombrados que tuvieron muertes ordinarias como cualquier otro, pero que no por ello fueron pasados por alto para ser elevados por Felipe Calderón a la categoría de héroes y mártires merecedores de ser recordados a la par con Don Miguel Hidalgo y Costilla, Benito Juárez. Con dinero del pueblo, desde luego, ni un solo centavo salido de los bolsillos de Felipe Calderón para la construcción de las efigies de bronce, y con la develación de los bustos programada para llevarse a cabo antes de que Felipe Calderón deje de ser Presidente y a su substituto no-panista se le pueda ocurrir cancelar el dispendio calderonista:

Destinará Segob  610 mp a bustos de Mouriño, Blake y Abascal
Milenio
19 de agosto del 2012

Muy probablemente será una de las últimas ceremonias que toque encabezar a Felipe Calderón en el sexenio.

Antes de entregar el poder en diciembre, el gobierno calderonista quiere dejar una huella permanente en la Secretaría de Gobernación: ordenó hacer un homenaje a dos de los amigos más cercanos del presidente, Juan Camilo Mouriño y José Francisco Blake Mora, así como a Carlos María Abascal, a quienes se honrará develando tres bustos de bronce en el patio central de Bucareli.

El proyecto, con el que se busca recordar a los dos secretarios de Gobernación, fallecidos en accidentes aéreos durante el actual sexenio, además de a Abascal Carranza, último titular de la cartera en la administración de Vicente Fox y uno de los artífices de la toma de protesta de Calderón en 2006, ascenderá a 610 mil pesos.

Milenio obtuvo una copia del proyecto ejecutivo, para el que ya se aprobaron los fondos por parte de la Secretaría de Hacienda. Según lo previsto, deberá estar concluido en las últimas semanas de noviembre, mes en el que coincidentemente murieron dos de los tres panistas.

Será el cuarto aniversario de la muerte de Mouriño, en 2008, y el primer aniversario del fallecimiento de Blake Mora, en 2011. Abascal cumplirá también cuatro años de fallecido, pero en diciembre.

La adquisición, supervisión e instalación de los bustos de bronce será coordinada por la dirección general de Cultura Democrática y Fomento Cívico de Gobernación, a cargo de Manuel Gómez Morín Martínez del Río.

La dependencia federal aseguró que es un proyecto con miras a “promover la reflexión y la discusión sobre la importancia y trascendencia que tienen los valores y las prácticas democráticas en la vida diaria”.

Pero más allá de la discusión democrática, en el documento queda claro que es un homenaje en lo personal hacia los tres panistas.

Al respecto, el senador priista Francisco del Río afirmó que es una decisión “partidista, inoportuna y mezquina”.

El legislador dijo que a pesar de que los ex funcionarios que serán homenajeados, eran sus amigos, la decisión no es prudente.

“Es partidista, es un poco mezquino porque debería hacérselo a todos. A mí no me gustaría que me erigieran un busto sólo por el hecho de que fallecí en un accidente. Yo creo que la personalidad y la historia de las personas se logra y se construye con base en una obra que es trascendente.

“El culto a la personalidad está pasado de moda”, expresó.

Esto, además de los preparativos oficiales en la Secretaría de Educación Pública para intentar modificar aunque en forma tardía los libros de la Historia de México con el fin de elevar a los tres agraciados de la munificencia imperial calderonista a la categoría de héroes nacionales colosales, verdaderos mártires de la democracia (y de la derecha ultraconservadora) quienes “en cumplimiento de su deber ofrendaron desinteresadamente sus vidas por la Patria” (cobrando sus altos sueldos y sin renunciar jamás a un solo centavo de las numerosas prestaciones y privilegios propios de los cargos que ocuparon), merecedores de ser glorificados de mil maneras como verdaderos titanes con sus anecdóticas hazañas magnificadas por la propaganda oficial de la derecha siguiendo el estilo clásico de literatos mendaces como Salvador Borrego Escalante. Pero sin perder de vista, desde luego, que el número uno, el NUMBER ONE, el primero entre los primeros, el más grande, el más sabio, el mejor de todos, para todos los tiempos venideros, es Felipe Calderón.

No conforme con haber ordenado eregirles su busto de bronce a los nuevos héroes patrios de la derecha ultraconservadora panista, un cada vez más loco Felipe Calderón tuvo la ocurrencia de ordenar la construcción de un monumento a las decenas de millares de muertos fallecidos a causa de su igualmente desatinada guerra militarizada contra la delincuencia organizada, copiándole a los norteamericanos la  idea del memorial a los veteranos de Vietnam en Washington:

Un monumento a las víctimas de la guerra al narcotráfico crea discordia en México
Pablo de Llano
EL PAIS
21 de agosto del 2012

Después de seis años de violencia y sin visos de que pare la sangría, Felipe Calderón, el presidente que declaró la guerra al narco en México, ha impulsado un monumento a las víctimas que inaugurará en otoño, días antes de terminar su mandato. Si su decisión de combatir al crimen organizado sacando al Ejército a las calles ha sido denostada, su manera de honrar a los muertos tampoco convence. Entre otras cosas, porque la obra se levantará en un terreno de uso militar, lo que para algunos familiares simboliza, más que una catarsis del dolor, una reafirmación de uno de los factores del origen de la tragedia.

“A mí no me interesa que el nombre de mi hijo esté en un campo militar. A él lo asesinaron soldados criminales”. Desde Monterrey, el doctor Otilio Cantú da por teléfono su opinión del monumento. Su hijo Jorge fue asesinado el 18 de abril de 2011 cuando iba a solas en coche hacia el trabajo. Tenía 29 años. Le dieron 20 tiros. “Y cuando ya ni podía defenderse todavía le pusieron cuatro o cinco balazos en la cara”, dice su padre. Autoridades han reconocido que Jorge fue acribillado sin motivo, y el doctor aún espera que juzguen a siete soldados imputados.

Las denuncias por supuestos abusos de los derechos humanos por parte de soldados han crecido exponencialmente a medida que ha transcurrido la guerra al narco.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos refirió 336 denuncias en 2006, primer año del mandato, y mil 666 (el máximo en la Legislatura) en 2011.

El lunes 30 de julio se anunció qué arquitecto haría el monumento y se publicaron imágenes del aspecto que tendrá: una sucesión de grandes láminas de acero con espejos. A los dos días, el Movimiento por la Paz, la asociación de víctimas más notoria de México, se opuso al proyecto en una rueda de prensa.

Allí habló María Herrera, que tiene cuatro hijos desaparecidos sin rastro: “Este monumento no representa nuestro dolor”.

Además de repudiar el lugar donde se instalará la obra, el Movimiento por la Paz acusa a Calderón de deformar la idea del monumento que esbozaron juntos en junio de 2011.

Su líder, el poeta Javier Sicilia, ha dicho a este diario que el presidente ha “traicionado” su supuesto compromiso de promover un proceso social que llevase a “rescatar el nombre de los muertos” y que expusiese el dolor de los familiares en encuentros con artistas -y en el que el monumento fuese una síntesis de toda esa tarea.

Finalmente no habrá ningún proceso público colectivo, sólo un monumento.

Sicilia define metafóricamente la obra como una “fosa común” porque no viene acompañada de una labor de registro de víctimas.

La cifra de muertos desde 2006 es incierta: el Gobierno reconoce más de 50 mil fallecidos; el Movimiento por la Paz habla de unos 70 mil, además de 20 mil desaparecidos.

Muchos cadáveres ni siquiera se han logrado identificar. Según Emilio Álvarez Icaza, un líder de esta ONG que acaba de ser nombrado jefe del área de derechos humanos de la Organización de Estados Americanos, “México, hoy por hoy, puede informar con más certeza de lo que ha pasado con un auto robado que de una persona desaparecida”.

El monumento se instalará en una esquina del campo militar —una parte que dejará de estar vallada y que ya ha sido reasignada para uso público—.

La zona forma parte del Bosque de Chapultepec, núcleo verde de Ciudad de México, pero está en un borde marginal de este espacio, aislada entre dos avenidas cargadas de tráfico.

El secretario técnico del concurso organizado para elegir el proyecto del monumento, Luis Enrique López Cardiel, describe el solar donde se honrará a las víctimas como “una especie de nudo semidesértico”, aunque confía en que la reforma de la zona lo convierta en un espacio de referencia.

El área militar, donde hay un extenso campo de polo, se llama Campo Marte.

Sicilia ha recordado que “Marte es el dios de la guerra”.

La líder de Alto al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace, considera que “Javier, como es tan poeta, siempre le encuentra el simbolismo a las cosas”.

Su asociación, a diferencia de Movimiento por la Paz, participará hasta el final en el proyecto del monumento.

No le importa que se haga en un lugar usado hasta ahora por el Ejército: “También han muerto militares”, dice Wallace.

Calderón lo inaugurará en vísperas de su salida. La obra debe estar lista a finales de noviembre.

Calderón dejará la presidencia el 1 de diciembre.

“El presidente cortará una cintita, el siguiente presidente ninguneará el memorial y esto quedará abandonado”, pronostica el arquitecto catalán Miquel Adrià, director de la revista mexicana Arquine y colaborador del Movimiento por la Paz en la primera etapa de planificación del monumento, hasta que esta asociación se desligó.

Adrià considera que un símbolo de este tipo no es nada sin la participación de la sociedad: “Un memorial sólo tiene valor en la medida en que tiene significado”.

El doctor Cantú no quiere ningún monumento más que el que tiene. Allí donde mataron a su hijo, en una acera de la calle Puerto de San Blas de Monterrey, ha puesto una placa de granito que visita cada 18 de abril y cuya leyenda recita de memoria por teléfono: “Te fuiste con el silencio en tus labios, sin poder decir adiós, se cerraron tus ojos y se apagó tu sonrisa, sin embargo, en tu corto camino ha quedado tu huella para siempre por tu vida ejemplar y tus acciones”.

México entero, todos y cada uno de los millones de mexicanos que estuvieron presenciando en TELEVISA y en TV AZTECA la propaganda oficial derechista de corte estalinista rindiendo culto a la personalidad, fueron testigos de cómo el prohombre de las derechas conservadoras de México dió rienda suelta a su ego inflándose a sí mismo como si fuese uno de los héroes míticos de las leyendas de la antigua Grecia. ¡Qué Hércules ni qué Perseo ni qué Aquiles ni que nada! ¡Felipe Calderón, titán entre titanes, grande entre los grandes, héroe entre los héroes! Ensalzado debidamente, desde luego, con spots publicitarios con fondos musicales transmitidos a todas horas del día a los televidentes cautivos e imbecilizados con tanta propaganda:

En vísperas del adiós de Calderón, ataque de megalomanía
Arturo Rodríguez García
Revista PROCESO # 1870
1 de septiembre del 2012

Los promocionales en los que el presidente Felipe Calderón promueve su Sexto Informe de Gobierno son un ejercicio de megalomanía. En todos aparece solitario y con gesto reflexivo, mientras su voz en off habla de sus innumerables logros en materia de economía, salud, combate a la pobreza, e incluso en el ámbito de la seguridad, precisamente el fracaso más estrepitoso de su gestión. Pero la realidad es inocultable, lo desmiente y destruye el mundo utópico que Calderón pretende construir al iniciar lo que será, para él, la ceremonia de un triste adiós.

La escena muestra a un solícito militar en el momento en que entrega la banda presidencial a Felipe Calderón. Es muy diferente a la del 1 de diciembre de 2006, que mostraba a un desasosegado mandatario y como fondo un despliegue policiaco-militar.

Esta vez los tonos son a media luz y destaca el refinamiento del viejo Palacio Nacional. La banda es recibida ahora por un Calderón solitario, quien no se la ciñe, sino que la dobla con delicadeza.

En la siguiente toma aparece acariciándose el rostro en actitud reflexiva. Su voz en off acompaña cada expresión y se escuchan unos acordes ligeros de piano new age. La secuencia lo sigue, mientras su mirada se pierde en el horizonte que se observa desde una ventana con vista al Zócalo. En perfecta sincronía, habla con voz serena, desprovista de sus peculiares tonos enfáticos, agudos.

“Hoy –dice– tenemos un México que no se arrodilla frente al crimen y que se juega el alma por proteger a su gente”. Se trata del spot “Seguridad-Emociones” y es uno de los cuatro en que Calderón promueve su sexto y último Informe de Gobierno desde el sábado 25 de agosto.

El mandatario lleva meses intentando convencer a la ciudadanía de que su gobierno se perciba con “justeza”, que se “sepa y reconozca lo que se hace”. El 14 de mayo de 2011, por ejemplo, en una reunión con la burocracia panista, externó sus deseos de manera abierta, apoyado en analogías bélicas y religiosas.

Le gustaría, dijo, que su mandato fuera recordado “como un punto de cambio, de inflexión; como un gran esfuerzo de transformación en todos los ámbitos de la vida nacional”. Mes y medio después, el 30 de julio, en un encuentro con alcaldes panistas, dijo más o menos lo mismo. Y en 2012, durante la campaña presidencial, fue su esposa, Margarita Zavala, quien procuró que la candidata Josefina Vázquez Mota se basara en “los logros” del gobierno de su marido (Proceso 1863).

En dos de los spots para el informe de 2012 –uno de seguridad y otro de economía– Calderón, a quien le tocó celebrar el Bicentenario de la Independencia, asegura que sus decisiones dieron “los cimientos” para un país más justo, seguro y próspero.

Los otros dos: “Seguridad-Emociones” y “Seguridad-Razones” los dedicó a seguridad, y aluden a lo que ha sido el fracaso más sonado de su gestión, es decir, la “guerra” declarada al narco. La Presidencia de la República subió ambos a su página oficial para su difusión.

La hecatombe

En uno de los spots la cámara hace un acercamiento al despacho presidencial. Al fondo, aparece Calderón sentado en su escritorio, rodeado por un pequeño busto de Benito Juárez, una estatuilla –la representación de Prometeo o la Victoria Alada, probablemente–. A la derecha, una fotografía de su familia.

Calderón tiene las manos enlazadas a la altura de la barbilla. Su voz en off se queja de que durante años se haya dejado crecer la delincuencia, mientras su mano izquierda hace anotaciones en una libreta. Mantiene su postura reflexiva. Como en los demás promocionales de la serie, se ve solitario, a veces aparece un guardia militar.

“Tomamos decisiones difíciles. Pensando no en seis años, sino en el México del futuro. Sabíamos que luchar implicaría grandes desafíos y riesgos muy importantes. Pero teníamos que quitarnos la venda de los ojos y actuar”, expresa la voz en off, mientras él deambula por el palacio.

Más allá del spot y de los muros de las galerías presidenciales, lo cierto es que en todo el territorio nacional continúan los crímenes, robos, secuestros, muertes, violaciones de mujeres, pedacerías humanas arrojadas por doquier o disueltas en químicos.

En suma, el sexenio ha sido un escenario plagado de quemazones, balaceras, fosas clandestinas, desapariciones, torturas, desplazados, plagiados, huérfanos, viudas…

El 20 de agosto último el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) presentó un informe sobre los homicidios en México durante 2011, según el cual aumentaron 274% con respecto a los de 2005. Para junio de este año, la estadística sexenal de homicidios ascendía a 88 mil (Proceso 1857).

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) documentó a su vez más de 5 mil desapariciones en lo que va de la gestión calderonista; Amnistía Internacional (AI) reporta sólo 3 mil, mientras otros organismos civiles calculan la cifra a más de 10 mil.

En febrero pasado, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas calculó en 22 mil los casos de secuestro a migrantes en México. Los plagios nacionales también crecieron: de 615 en 2005, a 2 mil 979 casos al cierre de 2011, un incremento de 384%, según datos del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia.

Y sobre los desplazados por la violencia, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza Javier Sicilia, quien ahora realiza una caravana por territorio estadunidense, habla de 250 mil personas.

Ante estas cifras, Calderón ha optado por culpar a los legisladores de no reformar las leyes, como lo hizo el 22 de marzo pasado; y a los jueces que, dijo el 6 de septiembre de 2011, son corruptos.

Sin embargo, las iniciativas que sí fueron aprobadas, entre ellas la reforma constitucional penal de 2008, han sido calificadas como un rotundo fracaso. Para el constitucionalista Raúl Carrancá, la reforma y lo que Calderón quiso seguir reformando es una “abominación constitucional”.

Por lo demás, la tasa de impunidad en el país promedia alrededor de 98.6%; es decir, de cada 100 delitos cometidos, sólo 1.4 terminan en sentencia condenatoria. La razón: la mayoría de los casos se pierden por violaciones al debido proceso o por mala integración de las averiguaciones.

En el exterior, las críticas también son acerbas. En un editorial del pasado 23 de agosto el vespertino francés Le Monde calificó la situación de México como una “verdadera hecatombe, y por mucho, el conflicto más mortífero de los últimos años en el planeta”.

El 31 de agosto, AI recordó a Calderón, a través de un comunicado, el contexto de su Sexto Informe de Gobierno: su política de seguridad pública militarizada agravó la violencia. Y lo cuestionó: “(¿Será capaz de) reconocer el grave deterioro en la protección de los derechos humanos?”.

Si a los Faraones de Egipto les levantaron pirámides, si a los Césares de Roma se les construyó su efigie en los patios del Palacio Imperial, si al Benemérito de las Américas le han levantado estatuas y bustos de bronce tanto dentro como fuera de México, si a próceres como Abraham Lincoln les han levantado monumentos, ¿por qué razón Felipe Calderón que ha sido más grande que todos ellos juntos no se habría de otorgar a sí mismo aún siendo Presidente, faltándole dos meses para entregar la Presidencia, el derecho de ordenar la construcción de su propio homenaje para que quede en Los Pinos el testimonio de su grandeza, un memorial con un costo de medio millón de pesos (pagado no por Felipe Calderón, sino por el pueblo de México)?:

Encargan estatua de Calderón para Los Pinos; costará 500 mil pesos
Agencia APRO
28 de septiembre del 2012

El Estado Mayor Presidencial ya hizo las gestiones correspondientes para que el presidente Felipe Calderón pase a la posteridad en los jardines de la residencia oficial de Los Pinos, con una estatua de bronce, de tamaño natural, a partir del 1 de diciembre, cuando concluya su accidentado gobierno.

La estatua fue encargada al escultor Ricardo Ponzanelli y tendrá un costo de no más de 500 mil pesos, según la ficha técnica que el EMP envió a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para justificar dicha erogación.

“Derivado de la conclusión de la presente administración y con el fin de dejar constancia histórica, como uno de los personajes que han presidido a la nación mexicana, se requiere adquirir una escultura con la figura del presidente Felipe Calderón Hinojosa, a efecto de que dicha efigie sea colocada e integrada al acervo de monumentos de la calzada de los presidentes del interior de la residencia oficial de Los Pinos”, refiere el documento publicado por el diario Milenio.

La ficha del EMP incluye un gasto extra de 160 mil pesos adicionales para adquirir los bustos en bronce de Gustavo Garmendia Villafaña y Federico Montes Alanís, quienes formaron parte del Estado Mayor del presidente Francisco I. Madero y participaron en su defensa.

Estas dos efigies se ubicarán en el edificio Molino del Rey, la galería histórica del EMP.

En sus desvaríos imperiales muy parecidos a los que padecieron en sus últimes meses en la Presidencia predecesores suyos como Luis Echeverría Álvarez (véase el libro Los últimos 91 días de Carlos Loret de Mola publicado por Editorial Grijalbo) y José López Portillo terminando más locos que una cabra, no se puso a pensar Felipe Calderón porque ya no le quedaron neuronas sanas para ello que el memorial a las víctimas de su gran guerra ordenado por él para ser terminado antes del primero de diciembre del 2012 cuando su poder y sus arbitrariedades presidenciales llegan a su fin, es que entre los más de 50 mil muertos a causa de su guerra -más mexicanos muertos que los soldados norteamericanos que murieron en Vietnam- adolece de un problema substancial de fondo: una cantidad indeterminada de esos muertos fueron viles hampones de bandas antagónicas del narcotráfico que se mataron entre sí en disputa por áreas territoriales y rutas del narco hacia los Estados Unidos. Y no es posible ni siquiera saber cuáles de ellos caen dentro de esta categoría y cuáles caen en la categoría de “daños colaterales” (las verdaderas víctimas), porque la Procuraduría General de la República jamás esclareció satisfactoriamente ninguna de las más de 50 mil ejecuciones. ¿Significa entonces que, con dinero del pueblo de México, Felipe Calderón pensaba honrar tanto a víctimas como victimarios, tanto a inocentes como hampones, juntándolos por igual en un coctel concebido por su mente loca?

¡Ave César Imperator! ¡Los que  van a morir te saludan!


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POST SCRIPTUM:


Al irse acercando el final del sexenio calderonista, cada día que transcurrió antes de la hora cero lo único para lo que sirvió fue para aumentarle aún más su ego al hombre ególatra (valga la redundancia) antes de que la carroza se le convirtiera en calabaza:

Felipe Calderón: de autoelogios y nostalgias prematuras
Consecuencia del prolongado interinato
Carlos Jiménez Macías
Revista Siempre!
13 de octubre del 2012

Los días más largos de un sexenio… ciento cincuenta y tres interminables jornadas en las cuales el presidente saliente, Felipe Calderón, se nos ha vuelto omnipresente. A todas horas aparece en la pantalla de televisión, para el inevitable autoelogio cotidiano. Malos consejeros publicistas —a menos que sea una estrategia personal— los que pensaron que ésto daría resultado. Lo ha dado, es cierto, pero contraproducente. Ha logrado el sentimiento masivo de rechazo.

Inauguración por aquí, reunión con diversos sectores por allá, para tratar de convencer a sus diversos auditorios de lo acertado de su gestión. Además (por decir lo menos) la Providencia no le ha concedido el sentido del humor.

No pasa noticiero sin que veamos a algún importantísimo capo del narcotráfico detenido, con lo cual una temible banda quedó casi acéfala, aunque la ola criminal no lo haya resentido. Ahora descubrió yacimientos importantísimos de petróleo que los expertos ignoraban por completo antes de su llegada a la Suprema Magistratura. Ahora se ocupa de las madres solteras o de los ancianos, que casi se le olvidan, atareado porque estaba en Los Pinos planeando algún nuevo viaje.

Viajes… Adiós al glamour del confortable tetramotor FAM 1 y a las trompetitas reales o virtuales a cuyo compás descendía Monsieur le Président de su bello pájaro de aluminio. No pudo resistir la tentación de –aunque sea por última vez– cruzar los océanos acompañado de numerosas comitivas para dejarse ver ante diversos públicos y peor audiencia: París, Singapur, Nueva York y la mágica presencia del edificio de las Naciones Unidas, ocupando la tribuna —con pleno derecho, hay que reconocerlo— reservada a los discursos de los jefes de Estado. ¿Qué fue lo trascendental de sus palabras ante la cúpula de la Asamblea General? ¿A qué fue a Singapur, acaso usted lo sabe? Yo no. He aquí la posibilidad de una encuesta interesante entre sus queridos conciudadanos.

Todo esto es consecuencia del prolongado interreino que media entre dos mandatos, el más largo que registra la historia moderna y tal vez también la antigua: en Francia, en Estados Unidos, en España, en donde a usted se le ocurra, el tiempo que trascurre para la transición de poderes se cuenta en escasos días, que son plenamente suficientes. No es el caso de nuestro país, que cuenta con otro triste récord mundial “a su favor”.

Tal es la razón por lo cual, en la LVII Legislatura y después lo volví hacer como senador de la República en la LXI, presenté una iniciativa que reforma al artículo 83 constitucional para acortar el periodo de la toma de posesión del Presidente de la República, que pasaría del 1 de diciembre al 1 de septiembre. Ahora, en la Cámara de Diputados, por parte del Grupo Parlamentario del PRI, Manuel Añorve presentó otra en idéntico sentido pero con periodo de transición extendido hasta el 1 de octubre.

Han sido muchas las voces, no sólo de analistas políticos y legisladores de distintas fracciones, sino la de usted mismo estimado lector, que sugieren el acortamiento de este periodo que sólo genera un vacío de ingobernabilidad y oportunismos.

En el fondo, un par de semanas sería más que suficiente. Creo…

Otro editorialista del mismo medio es de la misma opinión:

Narcicismo frenético de Calderón
La verdadera huella
Jorge Carrillo Olea
Revista Siempre!
13 de octubre del 2012

El presidente Felipe Calderón ha decidido serlo y parecerlo hasta el último minuto. Sería imposible tratar de descalificar esa decisión. No sólo es su derecho sino su obligación. Se le eligió exactamente para dar término a sus responsabilidades el último minuto del día 30 de noviembre. Otra cosa es la pérdida de contacto con la realidad que evidencia en las últimas semanas. Su euforia en todo momento es sospechosa.

En su frenesí está dando muestras de lucidez, de dominio del escenario, de orador tolerable, contrastante con su grisura permanente. Pero es monotemático pues es él y su obra, la más grande desde la creación. El único tema que maneja es el narcisismo impulsado por una negación de las realidades. Inaugura todo, todo se debe a él, carreteras, escuelas y hasta cárceles y anuncia más. Encuentra petróleo en el Golfo y los peritos lo desmienten. Le va a todo donde luzca, pronuncia inútiles y desubicados discursos, porta la banda tricolor donde no debe. Pero no quiere ver el río de sangre tras él.

También es seña de la agudeza del momento recordar su calidad de legislador al mandar al Congreso pesadas iniciativas que habían sido conservadas como inviables durante todo el sexenio, la reforma laboral y la Ley de Contabilidad Gubernamental. La primera de ellas ha sido recibida con gran estruendo pues en lo político daña los espesos intereses del sindicalismo priista y ha sido castrada ya por los diputados.

Puede considerarse que fue una bomba de profundidad contra Enrique Peña por dos razones: 1. La idea era uno de los ases políticos y la usó a su favor. 2. Visto el previsible fracaso de los temas más álgidos en lo político y en lo económico, pareciera que la congeladora espera a la ley y no se avizoran los tiempos en que Peña se haga de cartas tan gruesas para emprenderla otra vez. Le comieron el mandado. La segunda ley, que es una excelente idea, aminorar la corrupción en estados y municipios principalmente, ha pasado hasta el momento a la sombra de la primera.

En Naciones Unidas Calderón hizo el gran oso. En el fondo, lo imperdonable: demostró no saber cuáles son las posibilidades de ese órgano al pedirle que organice una campaña para revisar el tema de las drogas, sacarlas de la visión prohibicionista. Nadie le advirtió que pedía algo fuera de lugar, que en la ONU no se opera así. La cancillería se durmió y nuestro representante permanente ante el organismo también. Por otro lado de manera contradictoria, exhibió con alardes de grandeza su lucha milenarista contra el narcotráfico. ¿Entonces?

En las formas también perdió. Sus salidas de tono, su carencia de  serenidad, su desconocimiento de los secretos de la Asamblea General. Y regresando a México el lamentable espectáculo por él montado de las honras fúnebres de Alonso Lujambio. El tenía seguramente las virtudes que se han destacado; sin embargo, el presidente se desbordó en homenajes de manera injustificada a juicio de los más, usando el poder presidencial para exaltar a un amigo. Como remate, un acto fúnebre sin  antecedente en el Patio de Honor de Palacio Nacional, cosa nunca vista. ¿Sería de tal tamaño el prócer?

Sin embargo, hay que registrar lo que con autenticidad vale. Sí sería valido decir que aun en el marco histórico no es posible disimular la apertura y buena fe con que Calderón está haciendo entrega de su gobierno. Ante los arrancones y vacíos a que estamos acostumbrados, éste es un ejemplo de bien hacer. Si quiere dejar huellas como presidente con estilo, es evidente que ésta es una.

Es una, pero no la indeleble; la indeleble, la que nadie olvidará, es la que produjo sesenta mil muertes directas, igual número de familias lastimadas y arruinadas, más de cuatrocientos mil desplazados, según calculan conocedores y un futuro totalmente sin esperanza en cuanto a paz social se refiere. ¡Esa es su verdadera huella! ¡Por ella será recordado!